El fin de semana pasado se anuló el tercer Shine slidejamm por lluvias, y todos llevábamos encima unas ganas de patinar que no nos aguantábamos sentados!

El fin de semana pasado se anuló el tercer Shine slidejamm por lluvias, y todos llevábamos encima unas ganas de patinar que no nos aguantábamos sentados!

 

Y este fin de semana, los magníficos hombres del tiempo nos amenazaban con lluvias torrenciales, pero nosotros, los riders mallorquines, no nos frenamos. 

 

Sábado 23 de Noviembre, 07:45h de la mañana, me levanto de la cama después de pasar una noche de perros, y pienso en Ridersfly, pienso en Volatile, pienso en EDGEboardshop, pienso en el slidejam de Shine Skateshop, pienso en mi gran hermano pequeño, pienso en todos mis amigos y compañeros de este deporte, no les podía fallar.

 

Después de patear media hora, llego al spot y veo que hay trozos de la carretera mojados y trozos secos… Era difícil patinar allí, pero la gente estaba engoriladísima! Todos rezábamos para que saliese el sol o para que lloviese y se acabase de mojar es asfaltó. 

 

Después de unos cuantos cánticos extraños y danzas tribales conseguimos que lloviese durante 5 minutos y nos lanzamos a una competición llena de estilo y trucos como 360slide o 360 shove it, switch backside o backside largos to shove it…

 

A pesar del agua la gente patinaba rápido, y por culpa de riders como Luis Moranta (rider y camera/editor de Ridersfly y Volatile), Sam Coronado y otros de los grandes mallorquines, no veo nada clara una victoria! Después de una intensa final, sin saber los resultados, fuimos a una cuesta cercana que estaba seca, también íbamos a sacar un ganador al stan up más largo. Tuve qué luchar mucho, quemar muchísimo uretano y sudar sangre para poder superar a las bestias de Tom Pavlov y Luis Moranta. 

 

Finalmente me otorgaron el premio a mejor rider y en segundo puesto por poco, Sam Coronado, y stand up más largo seguido milimétricamente por Tom y Luis. 

 

Nadie dijo que esto iba a ser fácil, pero bueno, tampoco esperaba que no fuese difícil.

Gracias.

 

Crónica: Elías Fabré